Ansiedad Social, Fobia Social y Timidez 

No siempre es fácil delimitar la ansiedad social de la timidez, de la fobia social. Todas estas condiciones denotan un cierto temor en las situaciones sociales y tienen en común un miedo a ser evaluados negativamente por parte de los demás.

Desde la perspectiva de la evolución del individuo, el miedo y la evitación de situaciones sociales suelen ser comunes en la adolescencia aunque tienden a desaparecer en la vida adulta que es cuando la timidez disminuye y las relaciones sociales suelen ser generalmente placenteras. Pero en algunas personas el miedo persiste y pueden sentirse desde inhibidos en algunas ocasiones hasta evitar toda nueva relación. Por ello la ansiedad social podría ser una mera molestia o podría ser un trastorno profundamente perturbador, donde la persona afectada restringe su ámbito de relaciones, deteriorando así su calidad de vida.

Hablamos de fobia social cuando el miedo y la evitación de situaciones sociales interfiere gravemente en la vida cotidiana de la persona. Los fóbicos sociales tienden a huir de las relaciones sociales sonrojándose, eludiendo la mirada, hablando en tono de voz muy bajo y manteniendo una postura encogida, sienten miedo a ser observados por la gente, a hacer el ridículo, a llamar la atención.

Resumiendo, la importancia clínica de la fobia social es consecuencia del grado de interferencia en la vida diaria de la persona de su funcionamiento laboral o emocional.

Nos referimos a la timidez como una característica de la personalidad que en algunas personas se ha visto cierta predisposición genética, y que podría llegar a ser una condición facilitadora de la fobia social, aunque en algunos subtipos de fobia específica no está presente.

Tratamiento Cursos
Contacto