El directivo actual, necesariamente debe pertenecer a una nueva generación de directivos que precisa de nuevas competencias, más allá de obtener buenos resultados económicos. Debe gestionar personas de forma óptima: solucionar conflictos, disponer de buenas habilidades de comunicación, tener poder de influencia y gestionar equipos, no sólo como un mero coordinador de personas para conseguir un objetivo común, sino con la capacidad de hacer que las personas del equipo se desarrollen y crezcan, para así favorecer su compromiso, su madurez profesional y su entusiasmo por el proyecto empresarial. Todos ellos, aspectos que podemos desarrollar mediante la adquisición de competencias tales como:

Aprender a escuchar:

Esta es una cuestión de supervivencia en las organizaciones. No se puede hablar de generar confianza, trabajar en equipo, tener capacidad de observación, etc, si no se tiene una buena escucha del entorno relevante. Saber Escuchar es una de las ventajas competitivas de las organizaciones exitosas que, a través de la escucha activa, son capaces de obtener lo mejor de todas las personas que componen la organización.

Competencias comunicacionales:

El recurso permanente del directivo durante la totalidad de su trabajo es la comunicación y el modo de expresión de ésta, la conversación, se genera negocio y valor para la empresa a través de las conversaciones.. De que la comunicación sea eficaz o no dependen fundamentalmente los resultados.

Competencias emocionales:

A pesar de que ya no es nuevo oír cómo somos presa cotidianamente de nuestros estados emocionales, la empresa en muchos casos sigue siendo ciega a ellos. El directivo debe aprender la competencia de distinguir estados emocionales (propios y de los demás), moverse con comodidad en la incertidumbre, distinguir distintas emociones y saber fluir en ellas.

Trabajar en equipo:

Al directivo se le ha premiado por su confianza en sí mismo, sin embargo debe saberse limitado, porque su proyecto solo es exitoso si es capaz de trabajar en equipo, bien liderándolo, bien siendo parte integrante del mismo. Debe generar contextos de confianza y compromiso, incluso en situaciones adversas, para que la labor del equipo se desarrolle en todo su potencial.

Desarrollar competencias de liderazgo:

Muchos de los problemas de las organizaciones, provienen de un exceso de gestores y una falta de líderes. El gran reto de toda organización es definir un estilo de liderazgo coherente con la cultura y los valores de la compañía, y desarrollar líderes a todos los niveles de la organización.

Competencia para Evaluar, como base del Aprendizaje:

Evaluar es la herramienta más poderosa de aprendizaje, donde podemos escuchar lo que fuera de este espacio nadie nos diría. Sin embargo, no somos competentes para movernos con los juicios, sentimos temor y perdemos la posibilidad de aprendizaje. Debemos, por tanto desarrollar competencias para entregar y recibir juicios.